Muchos y muy variados son los padres del Coaching, sin embargo uno de sus orígenes más antiguos es nada más ni menos que Sócrates, quien a través del término “Mayéutica” que en griego significa “Partera”, bautizó metafóricamente su principal método de llegar al conocimiento. El filósofo promovía el uso del diálogo como la forma de ayudar a sus discípulos a alcanzar un conocimiento superior. Se sentaba a conversar con ellos y mediante diversas preguntas, lograba que dieran a luz sus ideas y sacaran de su interior la verdad que hasta ese momento había permanecido oculta.

ORIGEN DEL TÉRMINO COACH*

El término coach significa al mismo tiempo entrenador y autocar. La etimología de la palabra es bastante conocida. Se ubica en la ciudad húngara de Kocs y en el siglo XV, donde los viajeros utilizaban el término “kocsi szekér” o “carruaje de kocs”, para nombrar un tipo de carruaje que se popularizó en la región, al incorporar un nuevo sistema de suspensión más cómodo para los viajeros que hacían el trayecto entre Viena y Budapest. Así, el término pasó al alemán como kutsche, al italiano como cocchio, al inglés como coach y al español como coche.

Cuando el término pasa a Inglaterra, originariamente se utiliza para nombrar el carruaje, pero a partir de 1850 lo encontramos también en las universidades inglesas, para la figura del entrenador; así existe el coach o entrenador de corte académico, y posteriormente el coach deportivo. Más tarde, en 1960, el término se emplea también para designar programas educativos pero hasta 1980 no se habla de coaching como una profesión con formación y credenciales específicas. Es aquí cuando surge el concepto de coaching ejecutivo como una nueva y poderosa disciplina. Hoy en día, grandes organizaciones e instituciones educativas de primera línea, reconocen las importantes aportaciones del coaching al desarrollo del liderazgo en todo el mundo.

(*) Ref.: Revista Capital Humano – Miriam Ortiz de Zárate, Psicóloga y Coach Ejecutivo.

EL COACHING EN LA MODERNIDAD

Ya en tiempos modernos y principalmente gracias al deporte, el Coaching hizo su triunfal entrada a mediados de los 70’s cuando Timothy Gallwey notó de que el peor enemigo de un deportista era su propia mente y desarrolló una serie de libros para ayudarlo a obtener un mayor rendimiento y superar sus bloqueos. Su método mostró resultados sorprendentes desde un comienzo, generando posteriormente el establecimiento de escuelas deportivas bajo la licencia de su obra “Inner Game”. Más tarde, uno de sus principales promotores europeos llamado Sir John Whitmore, logró adaptar de forma exitosa este procedimiento al medio empresarial inglés y dio origen a lo que hoy se conoce como Coaching empresarial. Bastó que luego  Thomas J. Leonard diera un pequeño paso para llevarlo a ámbito personal para ponerlo a nuestra disposición, y es por ello que se le reconoce mundialmente como el padre del Coaching Moderno.

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