Ser un líder, asumir una posición de liderazgo es difícil, convertirse en uno es todavía más complicado, se requiere mucho empeño y dedicación para adquirir las habilidades imprescindibles. Y no solo eso, también es obligatoria una capacidad de adaptación a los retos que plantea un mundo en que la tecnología evoluciona a la velocidad de la luz y los mercados se transforman en un abrir y cerrar de ojos.

No vamos a repasar aquí las cientos de definiciones de liderazgo, existen miles de libros y páginas web al respecto; sin embargo, en Frismo, estamos convencidos que el punto de partida para convertirnos en el líder que soñamos, que necesita nuestra empresa y equipo de trabajo, es olvidar una confusión muy arraigada en el escenario empresarial, que solo la posición de jerarquía da una posición de liderazgo. Nada más equivocado, pues una persona que orienta, que está a la cabeza, es un individuo que se preocupa y trabaja por el bien común, no necesariamente alguien con un título.

En otras palabras, un líder es quien tiene como meta que su equipo funcione de manera autónoma, efectiva y con la independencia suficiente para que cada miembro tome sus propias decisiones. Es quien reúne las cualidades para ejercer influencia, dar ejemplo y conseguir que cada colaborador encuentre su lugar. Es quien apoya y motiva a todas las personas a alcanzar su potencial. Ahora sí, la pregunta que da nombre al artículo, ¿Te has preguntado cómo liderar con pasión a tu equipo en los tiempos que corren? Sigue leyendo, las vas a conocer.

Claves que definen al buen líder

Los valores

En un líder nunca sobran valores, entre más principios rijan sus actos mayor será su disposición para inspirar, generar confianza y mantener su compromiso con las personas que lo rodean y su organización. No obstante, a continuación presentamos los que consideramos fundamentales.

Integridad

La integridad es un valor humano que no solo alude a la honestidad, a la lealtad y otros conceptos similares, también hace referencia a la unidad entre lo que se piensa, se dice y se hace. Un buen líder es coherente entre sus principios y su conducta, dicho de otra manera, transmiten con el ejemplo, lo que inspira y lo que pide a los demás lo vive él mismo. Con integridad se siembra credibilidad y confianza.

Confianza

La confianza en un líder puede ser entendida como su creencia y certeza en que las personas a su alrededor actuarán de forma lógica y apropiada en una determinada situación. En ese sentido, confía en sus capacidades y les delega actividades en función de sus aptitudes, asimismo les confiere libertad para tomar decisiones relacionadas con su cargo. Por otro lado también es seguridad en sí mismo y en el ejemplo que da. Recuerda, los empleados no confiarán en la empresa ni en quien los dirige si no reciben lo mismo. 

Generosidad

Al igual que otros rasgos del buen líder, la generosidad hace referencia a muchos aspectos, a dar ejemplo, a compartir la visión de la organización, a propender por potenciar las cualidades de cada uno y las expectativas que tiene de ellos.

Un punto en que seremos reiterativos aquí es el del ejemplo, ya que es muestra de generosidad. Cuando un líder busca siempre su mejor versión y ese es tu modo habitual de actuar, el personal hallará en la imitación un modelo de aprendizaje que ya conoce el ser humano. 

Desarrollar las habilidades del equipo es igualmente un asunto de generosidad. Si el líder identifica las competencias de cada uno y buscar oportunidades de mejora, se asegura el cumplimiento de objetivos, elevar la moral y consolidar la lealtad. 

Empatía

La empatía, cuando es sincera, tiene una meta clara, empoderar a los miembros del equipo a que crean en sus ideas, en su conocimiento, en sus decisiones, en su aporte al logro de metas. Con ella se consigue respeto por el otro, reconocimiento, validación e incluso aprecio.  El líder empático acepta a los demás como son y trata de alinearse con sus propósitos en la empresa. Además la empatía debe ir impresa en cada idea, cada consejo, cada pregunta, cada retroalimentación.

Objetivos para liderar

El liderazgo se basa en la buena dirección del barco, si un colaborador no sabe el destino no podrá obrar en pos de esa meta. En los entornos laborales es común caer en zonas de confort; para evitarlo un líder debe establecer objetivos realistas que puedan alcanzarse en un periodo corto de tiempo, así los podrá renovar con alguna frecuencia. 

Los indicadores clave de desempeño (KPI) funcionan muy bien en papeles de liderazgo, puesto que los miembros del equipo estarán al tanto de las expectativas que se tiene con ellos. En concordancia con lo anterior, es esencial tener expectativas claras, alcanzables y saberlas comunicar para saber en qué medida pueden conseguir lo que se les proponga. 

Liderar con el ejemplo

El ejemplo es el combustible que impulsa a los empleados a ofrecer la mejor versión de sí mismos para alcanzar los resultados fijados. Y no existe momento adecuado, un líder inspira en todo momento, en el éxito y en el fracaso. 

En Frismo lideramos con el ejemplo y tenemos tres tácticas que nos han funcionado muy bien:

  • Escuchamos a todos los que tengan algo que decir. Aplicamos comunicación transparente y efectiva.
  • Nos responsabilizamos de lo sucedido de manera individual o como equipo. La humildad es base de nuestro éxito.
  • Somos persistentes y damos ejemplo. Confiamos en las capacidades de todos colaboradores y damos lo mejor de sí para que ellos también lo hagan. 

Liderar con pasión demanda una serie de cambios no solo en la manera de ser sino en la manera de actuar, del mismo modo adquirir las habilidades que exponemos aquí y otras más que revelamos en nuestro curso. Por ahora la invitación es a compartir una visión apasionante de lo que esperas de tu organización y tus colaboradores.

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